miércoles, 13 de octubre de 2010

Starbucks: Una experiencia más que un café

La cadena más grande del mundo de café comenzó en 1971 en Seatle, Estados Unidos. Actualmente está presente en 44 países, incluyendo Chile. Starbucks se ha posicionado como un lugar donde se vive un momento agradable, además de tomar un buen café.


Starbucks es la cadena internacional de café más grande del mundo y fue fundada en Seattle en 1971 por el profesor de inglés Jerry Baldwin, el profesor de historia Zev Siegl y el escritor Gordon Bowker. Posee 16.000 locales en 44 países.

La idea de educar sobre un buen café no se ha perdido con el tiempo, ha sido el punto más importante de su misión. Se busca vender café a amigos, no a clientes. A través de la formación de lazos se realiza la venta. Los vendedores preguntan ¿cuál es tu nombre? y no te tratan como un número más de la fila.

La filosofía de Starbucks es mantener los principios fundadores pese al crecimiento de la empresa. Busca ofrecer un gran ambiente de trabajo, de manera que los trabajadores irradien la alegría hacia el cliente. Su objetivo es desarrollar clientes entusiasmados y satisfechos en todo momento con la experiencia de Starbucks.

Esta empresa llegó a Chile en 2003 y se ubicó en el sector oriente de la capital, específicamente en el barrio “El Golf”, donde los residentes y los oficinistas sabían que era la marca Starbucks. Para asegurar la rentabilidad del negocio esta transnacional decidió seguir incursionando con sus locales en Santiago, pero ubicándose en barrios cercanos al lugar donde abrieron su primera sucursal.

Aunque sólo fue cuestión de tiempo para que salieran del sector oriente, ya que con la apertura de un Starbucks en el centro lograron la llegada del público masivo. Actualmente cuentan con 29 locales en Santiago y dos en Viña Del Mar. Además, Chile es el único país de Latinoamérica en donde Starbucks trabaja directamente e incluso cuenta con un movimiento sindical.

martes, 5 de octubre de 2010

El boom de las exportaciones no tradicionales

Las exportaciones no tradicionales, se refieren al desarrollo de nuevos mercados en un determinado país.
Al ser productos “no tradicionales” cada año se pueden ir sumando más bienes a la lista de exportación de un país. Esto genera que por lo general sus números vayan creciendo.
Sin embargo, las definiciones de este concepto difieren muchísimo entre países y también entre
expertos, ya que unas se basan en enfoques prácticos, mientras que otras abogan por ciertos criterios lógicos.

Según el libro “Economía” de Cristián Larroulet y Francisco Mochón, por exportación entendemos la posibilidad de las empresas nacionales de vender parte de sus productos a los consumidores del extranjero: “las exportaciones constituyen una entrada o adición en el flujo circular del ingreso del país que las realiza, en cuanto que representan un aumento de los ingresos de los productores nacionales que no proceden de variación alguna en los gastos de las unidades nacionales”.
Los cinco destinos principales de productos tradicionales chilenos -Estados Unidos, Japón, China, México e Italia- son también los de productos no tradicionales.

Asia es uno de los continentes que más productos de esta categoría compra. Ejemplos de exportaciones no tradicionales chilenas son el vino en polvo, los berries deshidratados, la cereza en polvo, trozos y despojos de gallo o gallina o congelados, o garras de pollo. Las exportaciones no tradicionales han generado utilidades superiores a los 7.300 millones de dólares durante los primeros meses del 2010.
Los principales productos no tradicionales exportados a la Unión Europea son los vinos con denominación de origen, mostos de uva, concentrados sin tostar de molibdeno, filetes de salmón congelados, merluzas congeladas y nitrato de potasio. Mientras que aquellos que han mostrado un destacado crecimiento son los óxidos de boro, las semillas de girasol, yoduros y oxiyoduros, remolachas y raíces forrajeras, miel natural y nabos, entre otros.

Tradicional o no tradicional, se espera que Chile siga exportando, para así se creen múltiples espacios de beneficios para todos los involucrados en estas transacciones. Por una parte, el país que recibe nuestras exportaciones puede disfrutar de esos productos, y por otra, Chile se ve beneficiado por los ingresos que estas transacciones generan.

Hasta ahora vamos bien en este sentido. Es de esperar que los ingresos desde el extranjero aumenten, pero que disminuyan ciertas exportaciones no tradicionales, como los “lanzas internacionales” que tan mal dejan a nuestro país en el extranjero.