
La educación es un tema súper delicado a la hora de pensar en el progreso. Esta se tiene que perfeccionar en todos sus niveles, si se quiere tener un país que mire hacia el desarrollado.
La diferencia de desarrollo en nuestros países radica no sólo en la falta de capital financiero, sino que actualmente existe un desfase sumamente importante en términos de conocimiento. Debido a que se cuenta con la mano de obra necesaria, pero ésta no está preparada para desarrollar un buen trabajo, existe la cantidad pero no la calidad. Este es un aspecto y una problemática que el mundo bancario ha enfatizado fuertemente como parte del problema.
Por ende tal como lo han hecho países como Corea o Finlandia, si un país quiere apuntar hacía la mejora de su bienestar, primero tiene que optimizar la calidad en la educación, para que el progreso tenga respaldo en personal humano capacitado que sea capaz de mantener este estado de progreso en el tiempo.
Si se relaciona a una empresa con la educación en Chile, se puede explicar, de cierta forma, algunos de los problemas que ésta tiene. Si hay una fábrica de ropa, en la cual el dueño invierte mucho dinero comprando géneros, herramientas y contratando muchos diseñadores y no se tienen buenos resultados es porque algo se está haciendo mal en la empresa. Ya sea porque el producto no se vende, es muy caro o no se están logrando ciertos grados de calidad, se está utilizando mal el dinero y se debe reinvertir de forma diferente.
Algo parecido pasa con la educación en nuestro país. Existe una improductividad del sistema. Desde hace años se han invertido grandes cantidades de dinero en la educación nacional, pero no se han logrado buenos resultados. Se paga por colegios, profesores, herramientas, y aún así, el nivel de la educación de Chile está bajo el promedio de los test internacionales.
No sólo es bueno mejorar cuantitativamente la educación, sino hacerlo paralelamente con un avance cualitativo. Se pueden crear 10 mil poleras por minuto, pero si todas salen con fallas industriales no se pueden vender. De esta misma forma, si el sistema educacional no es productivo, se genera un estudiante que no será capaz de competir en el mercado laboral, haciendo deficiente el capital humano en todo ámbito de la economía nacional. Provocando, además, un producto de baja calidad en el empleo que este estudiante tenga.

La educación como tal es y será un derecho de cada persona, aun así esta se divide dependiendo el tipo de inversión que exista. Por un lado, existe la educación privada de tipo particular en donde se usa capital privado a la hora de invertir. Permite tener una gran infraestructura y por poseer mayor poder adquisitivo son capaces de contratar un mejor personal docente que a la larga se ve reflejado en los conocimientos de los alumnos que componen el establecimiento. Eso sí, cabe destacar que este tipo de educación es sumamente excluyente tomando en cuenta que hay jóvenes que no tienen acceso a este tipo de educación.
También existe la educación pública, manejada por capital del Estado y la cual abarca una mayor gama de usuarios debido a que es posible estudiar para aquellos que no tienen los recursos para estudiar en establecimientos privados. Pero por ser el Estado el que proporciona el capital, a veces éste no logra cubrir el gasto que significa la alta demanda y se pueden apreciar, en el caso de Chile, establecimientos precarios con poca o nula infraestructura y docentes de mediana o mala calidad, como también existen establecimientos municipales en donde se ha invertido una buena cantidad de dinero y los resultados de sus estudiantes están a la vista.
Una tercera modalidad son las particulares-subvencionadas. Existen de forma mixta gracias a la participación de tanto capital privado como estatal, por ello por cada alumno que estudia, éste debe pagar una parte mientras que la otra es cubierta por el Estado. Y es el tipo de educación que más se usa dentro de la clase media por ser una mezcla y porque el Estado amortigua una parte.
Francia es de los países de la OCDE que más gasta en educación en relación con su PIB. Según el Ministerio de Educación francés, el Estado financió casi el 60% de la educación el año 2006. El gasto total en educación de ese año representó el 6,8% del PIB.

En relación al sistema de educación superior, en Francia existen universidades públicas y escuelas privadas, al igual que en Chile. El sistema público está financiado por el Estado francés aproximadamente en unos seis mil euros por alumno, por lo que un estudiante (ya sea francés o extranjero) paga por una licencia alrededor de 100 euros anuales, 200 por un máster y 300 euros anuales por un doctorado. En Chile -incluso en las universidades públicas- ese valor se multiplica por diez.
De esta manera, en Francia el dinero no constituye en sí mismo un proceso de selección a la hora de ingresar a la universidad.
En los '90 Chile ha avanzado a pasos agigantados en su nivel de educación. Ya muchos chilenos ven a sus hijos convertirse en profesionales, y la mayoría tiene educación básica y media. La comparación del censo de 1992 con el de diez años después así lo demuestra.
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